«Precio cerradura» es de las búsquedas más habituales en cerrajería, y sin más contexto se parece a preguntar cuánto cuesta un coche: depende tanto del modelo que la pregunta necesita, antes que una cifra, una aclaración. Lo que sigue es esa aclaración.
Qué tipo de cerradura necesitas
No es lo mismo sustituir una cerradura que ya tienes que instalar una en una puerta que nunca ha tenido: interior, cancela, trastero. En el primer caso el trabajo consiste en desmontar la antigua, limpiar el hueco y ajustar la nueva. En el segundo hace falta valorar la puerta —de madera, metal o aluminio— y adaptar el hueco a las medidas del mecanismo elegido. Esa diferencia de partida es la que más condiciona después el presupuesto final.
El cerrajero pone la mano de obra, no la cerradura
Un detalle que sorprende a quien no ha pasado por esto antes: el suministro de la cerradura corre por cuenta del cliente, tanto si se trata de un cambio como de una instalación nueva. El cerrajero aporta el trabajo —desmontaje, ajuste, pruebas de cierre— y puede asesorar sobre qué modelo encaja mejor con tu puerta, pero la pieza en sí la eliges y la compras tú.
Lo que cambia el tiempo, y con él el coste
Un cambio de cerradura en un hueco estándar se resuelve en una o dos horas. Instalar una cerradura donde no había ninguna sube ese margen a entre una y tres horas, porque hay que perforar y adaptar antes de montar nada. Cuanto más se aleje tu puerta de lo estándar, más tiempo hace falta, y el tiempo es lo que de verdad se está pagando en cualquier servicio de cerrajería.
Qué entra en la horquilla, además de la mano de obra
Una factura de cerrajería honesta separa cuatro cosas: el desplazamiento, la mano de obra, el material que haya hecho falta y el IVA. El precio cerradura que ves en una horquilla orientativa es una estimación de esas partidas juntas para un caso estándar, no una cifra cerrada, porque el estado real de tu puerta solo se conoce cuando el cerrajero la tiene delante.
Lo que más empuja esa horquilla hacia arriba, aparte del tipo de cerradura, es la franja horaria: una llamada a media tarde no cuesta lo mismo que la misma llamada a las tres de la madrugada, con un ajuste distinto por sacar a alguien de su horario normal. El segundo factor es el estado del hueco: uno limpio y estándar se resuelve rápido, uno deformado por años de uso o por una reforma a medias necesita más tiempo de ajuste, y ese tiempo es lo que de verdad se paga en cualquier servicio de cerrajería.
Señales de que te están cobrando de más
Una cifra cerrada por teléfono, sin que nadie haya visto tu puerta, es la señal más clara de que algo no cuadra: nadie puede saber cuánto tiempo va a llevar un ajuste sin comprobar antes el hueco y el tipo de cerradura. La segunda señal es una factura de una sola línea, sin desplazamiento, mano de obra y material desglosados por separado; una factura así no se puede reclamar si algo falla después.
Dónde mirar la horquilla real
Las horquillas orientativas de mercado, separadas por franja horaria y con fuente y fecha visibles, están en la página de precios. Ahí se compara lo que cuesta un cambio de cerradura frente a una instalación de cerraduras nueva, que es la pregunta que de verdad hay detrás del precio cerradura en la mayoría de los casos.



